1. Grecia: El accidente de Tempi (febrero de 2023), que dejó 57 muertos (la mayoría estudiantes), desató una de las crisis políticas más profundas de la historia reciente del país.
• Dimisiones inmediatas: Apenas unas horas después de la
tragedia, el ministro de Transportes, Kostas Karamanlis, presentó su dimisión
afirmando que era lo mínimo que podía hacer "para honrar la memoria de las
víctimas" y asumir la responsabilidad moral de las deficiencias
estructurales.
• La sociedad civil y los
sindicatos —que llevaban años advirtiendo de la falta de sistemas de seguridad
automáticos— catalogaron el evento como un "crimen anunciado". Esto
derivó en masivas protestas sociales, huelgas generales y una moción de censura
contra el Gobierno en el Parlamento.
2. China: El accidente de Wenzhou (julio de 2011), en el que chocaron dos trenes de alta velocidad provocando 40 muertos y casi 200 heridos, supuso el primer gran desafío político para el programa ferroviario estrella de Pekín.
• En cuestión de horas, el Ministerio de Ferrocarriles
destituyó de forma fulminante a los tres máximos cargos de la administración
ferroviaria de Shanghái. Posteriormente, un total de 54 funcionarios y
directivos recibieron severas penas y procesamientos judiciales.
3. España: Descarrilamiento de Adamuz en enero de 2026 (46 fallecidos) y colisión de trenes en Urda, Toledo (octubre de 2026), que ha dejado al menos 69 muertos. Estos eventos se suman históricamente a la tragedia de Angrois en 2013 (80 muertos). Finalmente, varios días después del último accidente, dimite teatralmente el ministro del ramo, entre los abrazos de sus compañeros de partido e ideología y elogios presidenciales. Los sindicatos principales mantienen la convocatoria de huelga general... contra la oposición.
